Y que viva el rakia....

Después de unos días en la capital búlgara aún no había tenido ocasión de visitar ese lugar donde se puede sentir profundamente la cultura y filosofía de un pueblo, ese lugar donde uno puede inundar sus más profundos sentimientos con siglos y siglos de tradición, sabiduria e historia. Si amigos míos, me refiero al bar de toa la vida, el bar clásico que cada pais tiene único, y que bebe de siglos y siglos de alcohólicos personajes alegres y bonachones que sólo desean borrar de su mente los duros problemas que los asolan cada día. Así que así es damas y caballeros, estuve disfrutando de una agradable cena, regada de litros de alcohol y salpimentada con toneladas de bailes populares. Obviamente ya había visitado bares en Sofia, pero todos de marca occidental, y personalmente amigos, esa peli ya la he visto. Afortunadamente, como en la mayoría de ciudades del mundo, en sofia aún mantienen algunos rincones inexpugnables ante la modernidad occidental.

En cuanto a la comida, excelente, una ensalada bastante clásica aunque con abundante queso fresco que le da un toque especial, y ello regado con rakia, una bebida típica de los balcanes, fermentada a partir de diferentes frutas (la que yo bebí a partir de uva), y con una graduación cercana a los 60º (pura crema señores), que aún siendo extremadamente fuerte (no para un moracho obviamente, jeje) acompaña perfectamente a la fresca combinación de productos de la ensalada. Algo de carne para acompañar, y rakia, rakia, rakia....

Cuando el rakia cumplió su objetivo, me dispuse a acompañar a mis amigos a la extravagante danza búlgara.... todos en corro, como pequeños niños concentrados en no equivocarse, moviendo los pies al son de los ritmos eslavos, pero sin apenas mover la cadera. Los pasos con los pies son relativamente sencillos (más si alguna vez en tu vida has bailado una jota manchega), pero poco a poco el ritmo va in crecendo y la facilidad de los pasos iniciales se vuelve endiabladamente disparatada y los pies ya no saben a que atenerse. Una danza muy divertida, con gente seria cuando la baila pero que termina con una enorme sonrisa ensartada en la cara al finalizar el tema. En fin, una muy grata experiencia.


Ya que una imagen vale más que mil palabras (aunque jamás me he parado a contar su valor real) aquí teneis mis inicios en dichos bailes populares. Al menos lo intenté amigos..... (colgaría un video, pero no tengo el suficiente grado de alcohol en sangre para realizar tal disparate...).

Poco a poco esta ciudad comienza a embelesame.... pero aún queda mucho por descubrir..... y disfrutar.

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